La costa Norte,
desértica pero provista desde hace siglos de un sistema
de irrigación muy eficaz, constituye el granero del Perú,
con el cual aún se abastecen de agua las huertas y las
tierras donde se cultiva arroz, caña de azúcar
y los frutales.
Trujillo beneficiaria de un clima templado, mismo en invierno,
fue fundada en 1534. A 5 km de Trujillo se sitúa uno
de los sitios arqueológicos más célebres
de América del Sur, Chan-Chán, antigua capital del Reino Chimú. El sitio que se
extiende sobre 18 km², está constituido por nueve
palacios-ciudadelas. Cada una encierra sitios ceremoniales,
santuarios, viviendas, cementerios, graneros, jardines ...
Existen
además otros dos sitios arqueológicos interesantes
situados no lejos de Trujillo y que dan testimonio de la presencia
de civilizaciones mucho más antiguas.
Se puede así ver las
ruinas de Moche, la antigua
capital de los Mochica. No queda más que dos templos,
las pirámides del sol y de la luna. La primera es un
monumento colosal en adobe, la más grande del Perú,
de 228 m de altura sobre una base de 136 m.
Una cultura aún más antigua, la de Chavin, a
dejado su marca en Caballo Muerto. Se trata de un inmenso centro ceremonial conformado por
8 colinas.
Del otro lado del desierto,
a 280 km, Cajamarca beneficiaria de un agradable clima. Dicen que es la ciudad
más española del Perú, pero todavía
es muy india por sus casas de adobe y su mercado campesino.
A 210 km al norte de Trujillo,
Chiclayo, puerto importante pero ciudad moderna sin mayor
interés. Sin embargo, es el punto de partida para la
la visita de dos grandes sitios arqueológicos. Sipán, una tumba Mochica de gran interés científico
e histórico que fue descubierta en 1987. No lejos de
ahí, otro sitio Mochica, Túcume, en proceso de estudio, constituye uno de los más
grandes sitios arqueológicos del mundo.