Hasta
la crisis política del final de los años 80, Panamá
tuvo una economía bastante próspera basada en
la agricultura, la industria ligera, el sector de los servicios
y los rendimientos del Canal de Panamá. La mitad de la
superficie del país se consagra a la agricultura. Las
principales culturas que sirven a la exportación son:
la caña de azucar, el café y el plátano.
Hay también grandes cosechas de arroz, maíz y
judías para el consumo del país. El sector de
la ganadería está también desarrollándose
rápidamente. Panamá tiene grandes reservas de
caoba, además de las reservas pesqueras sobre todo de
los camarones. Las principales industrias son las de la transformación
de los alimentos, de la elaboración de prendas de vestir,
el papel y los materiales de construcciones. Panamá exporta
petróleo refinado. Los otros fuertes puntos de la economía
son las zonas de libre comercio en torno al canal, sobre todo
los de Colón, y las facilidades para excavar los barcos
que tienen falsas banderas panameñas. Las rentas gracias
al tránsito en el canal, las rentas obtenidas gracias
al turismo y los beneficios producido por el Banco Secreto Panameño,
completan el panorama económico del país. El Gobierno
comenzó a principios de los años 90 procesos de
racionalización de la economía que incluye la
privatización de las antiguas empresas públicas
y la reducción de los gastos públicos en la seguridad
social. Panamá es miembro del Banco Interamericano de
Desarrollo y sus principales socios comerciales son los Estados
Unidos, Japón, España, Costa Rica y Alemania.