A
Montelimar, la historia del Montelimar Beach Resorte and Casino
fue modelada por las corrientes políticas que recorrieron
el país. Antes, toda la región pertenecía
a Somoza, que había hecho un lugar de residencia y jubilación
para sí mismo y para sus prójimos padres y amigos.
Había construir una pista de aterrizaje para sus aviones
privados, creado el embarcadero que se encuentra al sur del
complejo y creado de todas las partes una autopista entre su
reino y Managua, la carretera de montaña pasando por
San Rafael del Surétant demasiado aburrido.
Cuando los sandinistas se apoderaron del poder en 1979, confiscaron
los lugares. Luego, en 1986, se solucionó de transformar
el lugar en complejo turístico, y es con la ayuda de
inversores italianos que los sandinistas hicieron arreglar los
chalés, el pabellón de recepción y la piscina.
Después de que el Gobierno había cambiado de manos
en 1990, el lugar permaneció durante dos años
un parque recreativo bajo la tutela del Estado. El proprietario
actual, la cadena hotelera española Barceló, hizo
la adquisición del complejo en 1992 y lo reeligió
el Barceló Playa Montelimar, cuya deslumbrándolo
belleza natural vale por sí sola el desplazamiento, pero
el resto del complejo no hará más que añadir
a su placer.
De todos los edificios que se encuentran hoy sobre el lugar,
solamente dos datan del tiempo de Somoza. El Casona, que alberga
el restaurante y el casino en la cumbre del acantilado, servía
de residencia de verano al dictador. La construcción
original no era suficientemente resistente a los terremotos,
aunque se destruyó y reconstruido para encontrar exactamente
su aparición inicial, sino esta vez de tal modo que pudiera
resistir a un terremoto de fuerza 8 sobre la escala de Richter.
EL Océano, restaurándolo a superficie abierta
que descansa en borde de la gama, por su parte se creó
con motivo del matrimonio de la muchacha de Somoza. Se importó
una buena parte de los materiales de construcción de
Tahití, y el propio edificio no sufrió ningún
cambio.
La gama, una amplitud de arena volcánica gris de 11 km,
no se afectó prácticamente, y se no se observan
que algunas adaptaciones paisajistas.