A
Bluefields, la ciudad del negros de Nicaragua, se se se creería
dondequiera excepto en Centroamérica, la atmósfera
siendo muy diferente. Sus habitantes no hablan la española,
sino curiosa mezcla de inglés, español y pizcas
de dialectos africanas e indias. Aquí, a la desembocadura
de Río escondido, los descendientes de los esclavos africanos
desplazados en las Antillas y Centroamérica eligieron
domicilio. Hoy aún, se tienen a la divergencia de los
acontecimientos del mundo, ganando a un magro salario en el
puerto de ahí van los frutos, maderas exóticas
y pescado congelado para Norteamérica y Europa.