Aqui
se encuentra la cuna de la civilización del Mayas. Esta
metrópolis fue construida hacia 200 años después
de J.-C. y abandonada 800 años más tarde por sus
habitantes a las subvenciones artísticas excepcionales.
Se piensa que en su salida hacia el norte el Mayas suministraron
más de 10.000 edificios de bosque que invaden cuyas raíces
penetran en las juntas de los bloques de rocas calcáreas
para aflojarlos sucesivamente. Pero cerca de mil de años
no bastaron a la vegetación para borrar los rastros que
se descubrieron en 1877 por un científico suizo, Gustav
Bernoulli.
Los
arqueólogos pusieron al día innumerables templos,
altares, stèles y pirámides, incluidas las más
altas alcanzan 70 metros. De este edificio (el lo más
arriba posible de la América précolombi), los
sacerdotes Mayas a dominaban la amplitud verde del bosque virgen,
donde pululaban jaguares, tapires y víboras, y aumentaban
la mirada hacia las estrellas con el fin de estudiar sus movimientos.
Todas las pirámides tienen cuestas extremadamente tiesas,
con el calor que reina, la ascensión es dolorosa y la
pendiente constituye una prueba para los nervios, que se superan
mejor si se le evita observar hacia la parte baja.
Continuamente se emprenden nuevas excavaciones y se descubren
nuevos edificios, ofreciendo así nuevos y preciosos de
enseñanzas sobre la cultura del Mayas.
Toman el tiempo de visitar a Tikal, permanecen dormir en uno
de los pequeños hoteles del lugar, donde dan la vuelta
a Floras situado a una hora de taxi.