Abogado
de formación, Patricio Aylwin forma ya parte de la esfera
política bajo los regímenes de Salvator Allende.
En 1971, hasta se elige a Presidente del Senado para dimitir
finalmente un año más tarde, decepcionado de la
deriva del Gobierno socialista. Como mucho otros, expresa su
rebelión contra la violación de la Constitución
en el golpe de Estado de 1973. Presidente del más importante
partido chileno, la Democracia cristiana, se elige para dirigir
la concertación de los diecisiete partidos agrupados
en una orden para el no que se lleva la victoria
en el plebiscito histórico del 5 de octubre de 1988.
Único candidato de la oposición a las elecciones
del 14 de diciembre de 1989, se convierte en un oficialmente
Presidente de la República de Chile el 11 de marzo de
1990 por cuatro años. Tiene entonces 71 años.
Se percibe como un hombre de una gran sensibilidad social. Desde
el principio de su mandato, Patricio Aylwin, como moderado,
supo evitar las situaciones de rupturas sin por ello carecer
de valor en sus intervenciones ante el pueblo.