Manuel
Antonio Noriega nació el 11 de febrero de 1934, de
un padre descargado y alcóholico, en un miserable y
muy pobre barrio de Panamá. Nada a su nacimiento dejaba
predecir que a este hombre iba a convertirse en la persona
más potente y también el temida todo el Panamá.
A pesar de su pequeño tamaño, la su física
poco atlética, su problema de piel y una inteligencia
en la media, consiguió alzarse, en 1983, a la cabeza
del país. Su carácter del el más paciente
y su capacidad innegable para las intrigas le permitieron
salir bien allí donde muchos dictadores fallaron.
Noriega
comenzó su carrera militar entrando a la escuela militar
de Perú gracias a una beca ofrecida por su país.
Para obtener esta beca, debió recurrir a la ayuda su
hermanastro que poseía numerosas relaciones en el Gobierno
panameño. A lo largo de su ascensión, la ayuda
de su hermanastro le será siempre preciosa y esto hasta
su muerte trágica.
Es también
en esta época que comenzó a mantener vínculos
con el servicio de información de los Estados Unidos:
la CIA. A cambio de información sobre los movimientos
gauchistes de Sudamérica, Noriega recibía fondos
de la CIA. A lo largo de su carrera militar, supo guardar
y mejorar sus contactos en los senos de las agencias gubernamentales
americanas. Es gracias a estos fondos que pudo forjarse una
red de contactos que le será de una ayuda preciosa
para su propio desarrollo en la jerarquía militar de
su país. Sin lo sostiene táctica y financiero
de los Americanos, nunca Noriega no habría podido volverse
a amo de su país. Sin embargo, no es necesario poner
todos los méritos de su progresión rápida
en el ejército únicamente a la ayuda de la CIA.
Noriega tiene la subvención de ponerse siempre de la
orden de la parte de las intrigas y conspiraciones. Y en esta
época, las inversiones de regímenes eran cosas
corrientes.
A su salida
de la escuela militar, obtuvo el grado de teniente y fue a
servir en el Guardia Nacional panameño. Es durante
esta primera asignación que pudo hacerse conocer de
sus superiores llevando a cabo y torturando a todos los opositores
del régimen existente. Es también en ese momento
que comenzó a establecer lo que será más
tarde la base de su servicio de información panameño.
En 1968,
tras un golpe de Estado donde desempeñó un papel
importante, se nombró a teniente el coronel y responsable,
bajo el nuevo régimen del General Torrijos, todo el
servicio de información panameña: el G-2. Este
servicio va a permitir a Noriega reunir información
sobre todas las personalidades importantes de Panamá.
Esta cesta de información va a permitirle garantizar
su influencia creciente sobre el país. Es necesario
esperar la muerte de Torrijos y la llegada de un nuevo dictador,
el general Dario Paredes, para que Noriega obtenga el título
de jefe de Estado Mayor de los ejércitos panameños.
Con este nuevo título y su servicio de información
panameño, Noriega era, en los hechos, el hombre más
potente de todo el Panamá.
Sin embargo, no permanecerá mucho tiempo a este puesto.
Después de haber conseguido descartar Desfiles del
poder, hizo elegir a un primer Presidente a la cabeza de Panamá:
Nicolas Berletta. Éste se pondrá a espalda Noriega
pidiendo una investigación independiente sobre el asesinato
de una personalidad política conocida del país.
Como Noriega y sus acólitos eran responsables de este
asesinato, no podían permitirse permitir que la investigación
pudiera un día realizarse. Esta es la razón
por la que él mismo Noriega desposeyó a Barletta
y se nombró general principal de los ejércitos
en 1983.
A continuación,
de 1983 a 1989, Noriega comenzó a tener serias dificultades
diplomáticas con el Gobierno de los Estados Unidos.
Algunos senadores americanos comenzaron a preocuparse debido
a números crecientes por alegaciones en los Diarios
americanos según las cuales Noriega se dedicaría
al tráfico de la droga, armas y blanqueo de dinero.
La situación, en los hechos, eran peor que eso. Noriega
había transformado Panamá en un verdadero paraíso
para todos los traficantes facilitando el transporte de la
droga, poniendo a sus disposiciones a las instituciones financieras
del país e incluso acogiendo en su territorio traficantes
notorios como Pablo Escobar. Vendía incluso información,
obtenida por el DEA americana, a los traficantes de droga,
corrompía a los agentes de la CIA y estaba en contacto
con los servicios de información cubanos e israelíes
no nombrar más que del dos allí.
Lo que
permitió a Noriega se salir también mucho tiempo
era a la vez simple y brillante. Se arreglaba para para ser
siempre indispensable para los ojos de los americanos. Ya
que aunque traicionaba a los Americanos, traicionaba también
a todos sus otros socios. Informaba a la CIA sobre todos los
movimientos revolucionarios de izquierda, el DEA sobre algunos
traficantes de droga y protegía los intereses americanos
del Canal de Panamá. Esta es la razón por la
que, durante numerosos años cerraron los ojos sobre
el tráfico de la droga, armas y documentos panameños
que hacía. Sin embargo, tras revelaciones relativas
a Noriega y sus distintas actividades criminales en los medios
de comunicación americanos, los responsables de la
información en los Estados Unidos no llegaron ya a
impedir a los funcionarios de la justicia llevar acusaciones.
Fue el principio del final para Noriega, ya que se invadió
al país en 1989 por un desembarque de fuerzas especiales
americanas. Noriega fue sin dolor capturado y obtenido la
extradición en los Estados Unidos. Por último,
en 1992 a los Estados Unidos, Noriega se condenó a
40 años de prisión para tráfico de drogas
y blanqueo de dinero.