Es
en parte gracias a su mercado que Otavalo se volvió uno
de los altos lugares del turismo en Ecuador. Este mercado, uno
del el más famoso de toda la América Latina atrae
cada sábado aún más de turistas e Indios
que avanzan mucho antes de la paleta, desde montañas
más o menos alejadas, hacia el famosa lugar de
los ponchos.
Para aprovecharse plenamente del mercado de Otavalo es mejor
levantarse y muy pronto la mañana, así no faltará
la feria de ganado que comienza a las cinco horas, pero sobre
todo podrá ver llegar los Indios, los unos a espalda
de asno, otros arrastrando deja a sus pequeños cerdos
negros.
El mercado de Otavalo consta de tres mercados bien distintos:
- La feria de ganado que se tiene un poco a la divergencia de
la ciudad es un alto espectáculo en colores
- El mercado a las frutas y hortalizas o puede probar, en particular,
las especialidades como el conejillo de indias, sopas de verduras.
Artículos y las comidas, alfarerías de todas están
aquí presentes ya que este mercado es sobre todo el de
los habitantes de la región.
- Sobre place des ponchos se tiene la antigüedad mercado
indio ahora invadido por los turistas. Se se puede comprar:
alfombra, coberturas, ponchos, jerséis, bolsos, Panamas,
joyas, distintas alfarerías y otras fruslerías
Es necesario saber que esta parte del mercado es dominada por
una veintena de familias que compran, a bajo precio muy, los
distintos artículos a los Indios de las campañas
circundantes. Al alejarse un tanto, es posible entrevistar con
a estos Indios que venden sus productos en directo.
Los
orígenes del delicado y meticuloso trabajo de tejedor
del Otavaleños, descendientes del pueblo cara, remontan
mucho antes de la soberanía de los Españoles sobre
el Incas. Antes de colonizase por el Incas, el Caras se habían
establecido a Otavalo así como en los pequeños
pueblos de los alrededores, donde hacían prendas de vestir
que intercambiaban a las tribus de orientado y del Costa. En
consecuencia, el Incas se colonizaron a su vez, luego explotados
por los Españoles. Así pues, a través de
los siglos, numerosos talleres de tejido aparecieron, y se ha
obligado a los Amerindios a trabajar durante cerca de 100 horas
por semana en condiciones inhumanas bajo la dirección
de los Españoles con el fin de proporcionar a las necesidades
de los conquistadores. Este infeliz aprendizaje no obstante
habrá permitido al Otavaleños desarrollar una
técnica de tejido fuera del común. En efecto,
a principios del Siglo XX siglo, un tejedor decidió reanudar
como motivo un tweed escocés entonces al método.
Este último conoció tal éxito que, desde
este tiempo, los productos de Otavalo se reeligen a escala mundial.
Visitar
la ciudad de Otavalo es imposible el día del mercado,
debido a la gran efervescencia hay. En llegando la víspera
del mercado, podrá tranquilamente descubrir sus iglesias,
sus lugares, sus calles y casas a los tejados de tejas rojos.