Cuba
entrará en el imaginario del mundo entero gracias a Christophe
Colomb, que describe así en 1492 la más grande
isla del Caribe: "no he visto nunca más bonito países,
grandes hojas de palmera tan que sirven de techo a las casas,
sobre la gama, millares de conchas, un agua tan límpida
y siempre la misma sinfonía que aturdía bordes
de pájaros." Cuba permanece esta isla maravillosa,
rica de paisajes que deben cortarse la respiración, de
gamas idílicas y tierras asombrosamente fértiles.
Misteriosa e imperceptible, Cuba se trabajará de mano
de hombre durante una historia tumultuosa y, si una tierra puede
determinar el carácter de un pueblo, a Cuba es fácil
imaginárselo. Los llanos que cubren la mayor parte del
territorio darán la bondad y el calor tan característicos
del pueblo cubano. Las altas montañas cubiertas por una
flora tropical abundante, refugio de los mambises y cimarrones,
los esclavos negros que conseguían tomar la fuga, tienen
façonné el carácter rebelde de los Cubanos,
las incluso que permitieron a sus habitantes apoderarse de una
vez por todas de los destinos de su isla.