AMERICA LATINA  
   
MAYAS

Pueblo indio de Centroamérica fundador de una brillante civilización précolombienne que se extendió en los territorios actuales de los Estados mexicanos del Chiapas y del Yucatán, y sobre los de la Belice, Guatemala y Honduras. En la actualidad, el Mayas son aproximadamente 2 millones que pertenecen al grupo lingüístico Maya. En los bosques tropicales del Petén y sobre las tierras áridas del Yucatán, el Mayas, durando más de dos milenios, desarrolló una civilización prestigiosa. Al IXe siglo de nuestra era, sus ciudades se abandonaron poco a poco, para sólo para ser redescubrimientos por los exploradores a partir del Siglo XIX siglo. Pero el pueblo mayas supo hasta nuestros días preservar su identidad, a pesar de las invasiones y conquistas.

Los orígenes

Un pueblo estable Venidos de Asia por el Estrecho de Bering, al igual que el pueblo americano, el Mayas se instalaron en una fecha que sigue siendo aún desconocida en el territorio actualmente ocupado por sus descendientes. Se puede sin embargo afirmar que este pueblo, o más bien este pueblo - ya que es necesario distinguir, según su lengua, el a Chols, el a Chortis, los a Yucatèques y de numerosos otros (Maya él mismo que agrupa 24 lenguas indias) - conocieron una estabilidad excepcional: a pesar de las vicisitudes de la historia, el Mayas no se desplazaron desde el IIe milenario antes del J-C.

La superficie Maya Norteamérica: economías y superficies culturales hacia 1500 Su territorio cubre el sureste de México, la Belice y Guatemala, el oeste de El Salvador y Honduras, entre 14 grados y 22 grados de latitud septentrional: todo el país es pues tropical, pero esta uniformidad sólo es aparente. La superficie Maya se divide tradicionalmente en tres conjuntos geomorfológicos: las altas tierras volcánicas meridionales, fértiles y moderadas; las bajas tierras centrales, bien absorbidas por grandes ríos, como el Motagua o el Usumacinta; la meseta calcárea árida del Yucatán, al norte, al drenaje subterráneo. Esta distinción debe matizarse debido a la diversidad del relieve, a los suelos y el clima. Las bajas tierras centrales se entrecruzan de grandes valles pero tropiezan al sureste con los montes Maya. La extensa meseta calcárea del Yucatán es parada por la cadena de colinas del Puuc. A esta variedad de paisajes corresponde la multiplicidad de las manifestaciones culturales locales: si existe una civilización efectivamente Maya, no se podría subestimar la riqueza de su diversidad interior.

Una larga maduración
Implantación

Se identificaron algunos rastros de empleo previos al IIe milenario en las altas tierras (Los Tapiales), a la Belice y al Yucatán (grutas de Loltún). Pero las más antiguas casas - con, a proximidad, edificios públicos - que los arqueólogos hayan descubierto, a Cuello, no datan hasta del 1000 antes del J-C ellos reconocieron también un motivo en trenza, generalmente asociado a la idea de poder y que es pues el índice de una jerarquización social. Objetos en jade o en obsidiana, minerales importados de yacimientos alejados, prueban la existencia de intercambios de larga distancia. En esta época, numerosos lugares están ocupados, como Tikal, y el Mayas colonizan progresivamente todas las bajas tierras. Es sin embargo difícil definir la naturaleza de sus relaciones con las civilizaciones vecinas, los Olmèques por ejemplo: parece que los centros de las altas tierras del Sur, Izapa, Abaj Takalik o Kaminaljuyú, hayan heredado de algunas características olmèques, para elaborar a su vez sus tradiciones (escritura, calendario), pero las modalidades de su adopción en las bajas tierras siguen siendo inexplicada.

Ciudades autónomas hacia 300 antes del J-C se producen un fenómeno de aceleración: a la multiplicación de los lugares se añade una actividad arquitectónica intensa, firma por un fuerte aumento de la población. A Komchén o a EL Mirador, los habitantes construyen extensas plataformas o pirámides; a Cerros aparecen los primeros terrenos de juego de bola. La bóveda a saledizo se utiliza a Tikal para tumbas decoradas de pinturas. Grandes máscaras en estuco adornan las fachadas, a Cerros o a Uaxactún. Cada lugar se desarrolla autónomamente, sin embargo se utilizan por todas partes la misma cerámica roja, marca innegable de unidad cultural.

El tiempo protoclassique de las tensiones se manifiestan, quizá debido a este rápido crecimiento, entre 50 y 250 de nuestra era, período tradicionalmente denominado “protoclassique”. No se sabe si es debido a dificultades internas o si se trata de consecuencias de una invasión, pero algunos lugares, como EL Mirador, Komchén o Cerros, desaparece definitivamente, mientras que otros, Tikal o Dzibilchaltún, se imponen. Ciudades declinan temporalmente (Seibal) o se consolidan (Becan). La inestabilidad reina y beneficia a algunas ciudades, por ejemplo Tikal, que va en adelante a contar durante el período siguiente, dicho del “clásico el antiguo”.

Hacia un poder dinástico en 292, Tikal crea el primer stèle datada conocida, reivindicando así un poder político dominante para su dinastía, el cual va a imponer su marca a una gran parte del mundo Maya. El papel de Tikal parece haber sido reforzado por los vínculos que lo unen a la gran metrópolis del México central, a Teotihuacán. Esta última ciudad, poblada de 200.000 habitantes aproximadamente, ejerce entonces su influencia sobre toda la -América méso, y se encuentran los testimonios tanto en las altas como en las bajas tierras, a Kaminaljuyú, Becan, Yaxhá o Altun Ha. Pero Tikal goza de informes privilegiados: algunos de sus dirigentes combinarse a grupos mexicanos, y el apoyo de la metrópolis, que se manifiesta en la arquitectura, la cerámica y la escultura, no es extranjero al juego político de Tikal: alianzas (con Uaxactún) o conquistas (se sustituye la dinastía de Río Azul se expulsa y).

El apogeo cultural hacia el medio de la Vida siglo, se tiene en cuenta no obstante en territorio Maya una disminución de las actividades, que se traduce en la interrupción de la erección de monumentos datados. Este paro señala el final del clásico el antiguo. Pronto se opera un renacimiento de actividad arquitectónica y artística, acompañado de un fuerte aumento de población: los grandes lugares se desarrollan aún, otros salen de su letargo, como Seibal, y noticias citados son fundadas. Alrededor de centros donde abundan pirámides y monumentos talladas se organizan de las ciudades-Estado que compiten de prestigio. La cultura Maya alcanza su apogeo: durará hasta el Xe siglo.

La escritura Maya
Las primeras escrituras

Los glyphes la escritura del Mayas es un sistema combinado de señales ideográficas y silábicas. Cada glyphe está formado por una señal principal y de afijos que completan el sentido. Estos glyphes pueden ser nombres, verbos, y forman frases. Si mucho se producen beneficio a actos o designan jefes dinásticos, una parte importante corresponde al reparto del tiempo.

El calendario en matemáticas, el Mayas utilizan tres señales: el punto equivale a uno, la barra a cinco, y una concha simboliza el cero. Cuentan de 20 en 20, y, con el cero, utilizan una numeración de posición. Es sobre estas bases que fue elaborado un sistema de división del tiempo, por ciclos y desde un día origen. Cuando damos una fecha, por ejemplo el lunes 1 de enero de 1993, combinamos varios ciclos, uno de 7 días, el segundo 28 a 31 días, el tercero de 12 meses; y completamos por un número de años transcurridos a partir de un año origen. El calendario Maya es similar: un primer calendario ritual combina 13 cifras y 20 nombres de días, lo que representa 260 posibilidades; un segundo calendario, solar, cuenta 18 meses de 20 días, más 5 días dañinos, lo que representa 365 días. ¿Antes de que el mismo día vuelva de nuevo simultáneamente en los dos sistemas, debe pasar 18? 980 días (aproximadamente 52 años). El último elemento se basa en el número de días pasados desde una fecha inicial, lo que representa el día 4 Ahau (calendario ritual) 8 Cumku (calendario solar) del año 3113 antes del J-C como por nuestras unidades, decenas y centenares, el Mayas utilizan subdivisiones: el kin, o día, es la unidad básica; el uinal equivale a 20 días, el tun a 360, el katun a 7.200 y el baktun a 144.000. El Mayas creaban regularmente monumentos datados e inscribían fechas sobre stèles y barros, señal de su obsesión del tiempo.

La economía del mundo Maya
La agricultura

Como el otro pueblo del continente, el Mayas ignoran la metalurgia y la ganadería, y no tienen pues animales de tiro. Su economía, cerca de la del neolítico, se basa pues esencialmente en la agricultura y la piedra estado cortada. La agricultura sobre chamicera es el sistema la más corriente: el campesino vacia un campo (el milpa) en temporada seca, luego quema la vegetación, la ceniza desempeñando el papel de fertilizante; el campo se siembra a principios de la temporada de las lluvias, y lo recoge se hace en el otoño. El mismo agotado campo, rápidamente, no puede cultivarse sino dos o tres años de afiliado, luego debe dejarse en barbecho durante más de diez años. Cada ciudad tenía pues necesidad para su subsistencia de extensos territorios, si no no podía alimentar sino a una población reducida. Ahora bien la dimensión de la mayoría de las ciudades como la amplitud de los trabajos llevados a cabo hacen en poco tiempo pensar que este método de producción no podía bastar a las necesidades. El Mayas habían puesto a punto sistemas más intensivos, como la agricultura en terrazas (a Caracol o a Río Pico) o en jardines hortícolas, en torno a las casas: un lugar Maya no es una ciudad como en el Antiguo Mundo, sino un hábitat dispersado, sin calles, en torno a un núcleo central muy concentrado. La caza, la pesca, la recolección constituían recursos complementario.
Un frágil equilibrio la parte fundamental de la actividad económica se desarrollaba en el marco familiar. Pero la fabricación de cerámicas de lujo, la producción de prendas de vestir para la élite, la construcción de los edificios o la escultura sugieren la existencia de categorías de especialistas. Pero, sobre todo, la diversidad del territorio se acompaña de una variedad de los recursos. Las zonas costeras producen sal (y de los salazones), que falta a otras ciudades: la producción debe pues ser intensiva. A Colha, la presencia de yacimientos de sílex permite la fabricación en serie de herramientas agrícolas: se identificaron extensos talleres en efecto.

En ausencia de ruedas o animales de tiro, solamente el transporte o la navegación hacían posibles los intercambios, en escasas cantidades o sobre cortas distancias. El comercio de larga distancia no podía referir sino a los productos de lujo, en escasas cantidades también. La situación económica era pues estable, pero frágil, sensible a muy imponderable.

La sociedad Maya
La organización social

A la simplicidad de esta economía respondía una estructura social compleja, fundada sobre una organización familiar patrilineal, una división sexual del trabajo y una distribución por sectores de actividad. Los agricultores, es decir, la mayor parte de la población, se dividían en campesinos, criados y esclavos. La élite, por su parte, se distribuía en belicosa, sacerdotes, administradores y dirigentes. Además, la élite y el pueblo no formaban categorías antagónicas, ya que de los vínculos de relación o alianza unían dirigentes y criados, jefes y campesinos.
La organización urbana traduce bien bastante esta unidad, desde los hábitates dispersos de la periferia, construidos en materiales perecederos, hasta el corazón de los lugares abundando de edificios prestigiosos, donde reside la élite: la mayoría de los grandes edificios, pirámides o palacio, se asocia al linaje dirigente, y la pirámide principal alberga frecuentemente la tumba de un jefe o de un antepasado.

La cosmogonía Maya

Más que un culto a dioses (el Mayas tienen una multiplicidad de divinidad, que reciben para símbolos de culto de los elementos naturales: fuentes, nubes, viento, etc), la vida religiosa y sus manifestaciones parecen vinculadas al culto de los antepasados. Los stèles o inscripciones de Copán, por ejemplo, representan al rey, rodeado con sus antepasados y con su linaje. Las tumbas y las pirámides son las señales arquitectónicas del poder de una dinastía, y las pinturas murales, tales las de Bonampak, glorifican sus acciones. La cosmogonía Maya es el reflejo de una visión del mundo pesimista (a la cabeza del panteón Maya se encuentra a Chac, dios zoomorphe que se agrada a los sacrificios humanos) - del que da prueba el Popol-Vuh - y de una concepción de la historia basada en una sucesión de eras marcadas por diluvios o incendios, y que se descubren en las crónicas del Chilam-Balam. El rey, por los ritos y por sus actos, garantiza la perpetuidad del mundo.

Divisiones y decadencia

En un universo inestable y juzgado tal, en ausencia de una tecnología elaborada y enfrentados a un crecimiento de población permanente, el Mayas no pudo hacer frente al destino sino ellos temían tanto. La guerra y las crisis interna implicaron la decadencia luego la caída de sus ciudades. Gracias a sus capacidades de adaptación o a contribuciones extranjeras (los Toltèques), algunas regiones, un tiempo, escaparon a la suerte común, como las ciudades el Puuc, Uxmal, Sayil o Kabah. Al postclassique, Chichén Itzá incluso podido ser, para un breve período, a la cabeza de un verdadero Estado. Pero las ciudades del Yucatán a su vez fueron afectadas por los conflictos. Chichén Itzá se abandonó hacia 1200, luego Mayapán; a continuación el Yucatán se dividió en provincias rivales en torno a centros menores, Tulum o Tayasal.

Cuando los Españoles intentaron penetrar al Yucatán, la división reinaba, pero no se facilitó la conquista: el Yucatán no se sometió hasta en el 1540, Tayasal cayó en 1697. Un siglo y mitad más tarde, las insurrecciones de la guerra de las castas mostrarán el carácter superficial de la conquista.

 

 
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