Del
árido desierto de Atacama (al norte) a los fascinantes
paisajes del Patagonie (al sur), al no olvidar la alejada isla
de Pascuas, Chile abunda de delicias para todos los sentidos,
de al hecho de la incomparable variedad de sus medios naturales.
Podrán aprovecharse tanto de sus centros de esquí
como de las gamas de Viña del Mar. Ver sus pueblos de
pescadores rústicos, sus imponentes volcanes, sus viñedos
muy conocidos.
Al
norte de Chile, los 1900 km que separan a Arica de Santiago
parecen hundidos en un profundo silencio, en la inmensidad del
desierto de Atacama (uno del el más árido del
mundo), las características físicas predominantes
son los de los Indios Quechuas o Aymaras.
En
el centro de Chile, Valparaiso y fortificó del mar forman
la segunda concentración humana del país. La encantadora
ciudad de Valparaiso, con sus calles sinuosas sus famosos funiculares
y sus casas multicolores adosadas a las 17 colinas que dominan
el puerto, oferta tranquila y serenidad. Al contrario fortificó
de del mar, ciudad balnearia muy conocida de Chile, donde Chilenos
y también Argentinos vienen se préla sobre sus
gamas el día y aprovecharse de los restaurantes y discotecas
conectadas la noche.
La
región de los lagos ofrece una sucesión infinita
de verdes valles alpestres delimitados de cumbres andinas y
majestuosos volcanes a las cumbres nevadas. Sus lagos glaciales
son verdaderas joyas de sus aguas congelada se hacen el espejo
de los esplendores circundantes.
Al
sur de Puerto Montt, en el Patagonie, la tierra y el mar se
confunden en un laberinto de islas, fiordos, ríos, lagos
y montañas establecidas de árboles milenarios,
paisajes de una intensa belleza que escaparon a las devastaciones
del hombre.
Perdida
al bonito medio del Pacífico, por 3800 km de las costas
chilenas,la isla de Pascuas fue el lugar mucho tiempo más
aislado de la tierra. Pero, desde ahora más de 30 años,
atrae a los visitantes y curiosos del mundo entero, fascinado
por las misteriosas estatuas mégalithiques dejadas por
un pueblo fascinante.
Por
último, Santiago de Chile, capital omnipresente en la
vida económica y política del país y que
agrupa más del tercio de la población chilena,
ofrece un diferente aspecto de las otras capitales latinas,
más europeo, pero sin embargo no privadas de encanto.