Bolivia
es el segundo país cuya renta per cápita es la
más escasa de América Latina. La agricultura emplea
cerca de la mitad de la población activa, pero la productividad
es muy baja. Los principales cultivos comercializados son la
soja, el azúcar y el café. La madera es una importante
fuente de ingresos en divisas así como la carne y la
transformación de piel de bovinos de la industria del
ganado. Él allí también un importante comercio
ilegal de coca, de la planta que produce la cocaína,
que permite a los campesinos tener una mejor situación
aunque el Gobierno coopera activamente con los Estados Unidos
para lanzar una campaña destinada a suprimir las plantaciones.
Bolivia tiene grandes reservas mineral, sobre todo de estaño,
del cual es el principal productor mundial, y también
de gas natural, petróleo, plomo, antimonio, tungsteno,
oro y dinero. El petróleo y el gas bastan ampliamente
a las necesidades energéticas del país y a la
exportación.
El comercio exterior, que se basa en las materias primas, se
refleja sobre la vulnerabilidad de la economía boliviana
que depende de la fluctuación mundial de los precios.
Pero el descubrimiento de nuevos yacimientos, principalmente
de gas y petróleo, y nuevas formas de distribución
(como el gaseoducto con el Brasil inaugurado en 1997) son una
esperanza para la mejora de la economía.