Hace
bien caminar en las calles de Mendoza, tan argentino, pero ya
un poco chilena, y dónde el sol brilla al año
320 días.
Mendoza siempre ha vivido con el temor de los terremotos. El
de 1861 destruyó completamente casi la ciudad. Esto explica
la ausencia de edificios muy antiguos.
Hacia
la mitad del siglo XIX, con la llegada de los viticultores
franceses, italianos y españoles crearon viñedos
que proporcionan los ¾ el vino argentino. Mendoza es
orgulloso de sus vinos hechos en su mayor parte a partir de
vides francesas. Algunas bodegas pueden visitarse.
La mejor manera de descubrir el panorama de la ciudad y el
oasis en el "desierto", es viajar Cerro de la Gloria,
colina que domina a Mendoza.
Mendoza es también el inicio ideal para los deportes
de montaña.
Por 165 km se encuentra la estación de invierno de
Los Penitentes. Situada a 2.500m de altitud, dispone de un
ámbito ski de 2.500 Ha..
Por 85 km la estación de Vallecitos, situada a una
altitud de 2.900m, ofrece las mismas posibilidades.