Un
circo de montaña cerca de todas las partes la ciudad
de San El Salvador de Jujuy, nidada a 1200m de altitud. A
Jujuy, el mito de la Argentina europea es difícil de
sostener. La inmensa mayoría de la población
de la provincia (500.000 h) y de la ciudad (220.000 h) está
formada por mestizo de Quechuas y Calchaquis o de indios immigrados
de los altos valles bolivianos. En las campañas, los
hábitos y la confección hacen pensar más
a Bolivia y Perú que en Buenos Aires.
Jujuy ocupaba una posición estratégica en la
época del imperio inca, y durante el tiempo colonial,
Jujuy tuvo un papel de ciudad enlace para los convoyes de
mulas hacia las regiones del Norte, entre otras cosas Potosi.
Jujuy no carece de encanto y los viajeros que gustan la artesanía
podrán elegir entre los ponchos, las alfombras, el
"mantas", de lana de penetró y los objetos
de cobre, dinero y estaño la Argentina andina, casi
boliviana, donde el quetchua es aún una lengua tan
practicada que el castellano, es en el Quebrada de Humahuaca,
los valles adyacentes que conducen al Puna, que es necesario
descubrirla...
Raros pueblos en una naturaleza mineral donde en el menor
espacio de verdor, aparecen las manadas de penetraron, de
asnos y ovejas guardadas por Indios inmóviles, como
indiferentes de tiempo que pasa.
La belleza salvaje hace olvidar la aspereza de este desierto
de piedra, y los picos de recortan en el cielo de una pureza
increíble.
Tilcara, por 85 km de Jujuy, encaramado a cerca de 2500m se
construyó cerca del Pucara de Tilcara, una fortaleza
del tiempo inca.
Tilcara es la capital arqueológica de la provincia.